La política juvenil que se teje lejos del ruido

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El lunes 9 de marzo, apenas un día después de que el país se concentrara en las elecciones de Congreso, en el Chocó ocurrió un hecho político que, aunque pasó desapercibido para muchos, tiene un enorme significado para el liderazgo juvenil del departamento: la escogencia de los consejeros departamentales por la subregión del San Juan, entre los cuales destacó la escogencia de Víctor Manuel Aguilar Robledo, quien en otrora fue consejero del municipio de Condoto y hoy lo es por el municipio de Río Iró.
A primera vista, podría parecer una elección más dentro del engranaje institucional de los consejos de juventud; sin embargo, detrás de esa decisión hay articulación, liderazgo territorial y, sobre todo, trabajo silencioso; un trabajo que no siempre se ve, pero que termina marcando el rumbo de las decisiones.
La credencial que hoy llega al San Juan no es solamente el resultado de un procedimiento formal; también es el fruto de una estrategia política juvenil que se ha venido tejiendo con paciencia y convicción desde distintos rincones del departamento. En esa construcción han sido determinantes personas claves como Yoser Lloreda, Edwar Cañola, Geiler Velázquez, Kevin Copete «Cholo», Alex Paternina y otros aliados estratégicos. En este espacio resaltaremos a los líderes del San Juan: Kevin Copete, Geiler Velázquez y Alex Paternina.
La política juvenil que se teje lejos del ruido
Kevin Copete, exconsejero municipal y líder juvenil de Nóvita, ha sido una figura influyente en este proceso. Desde hace varios años viene construyendo liderazgo entre los jóvenes del territorio, promoviendo organización, espacio de escucha y participación política; su trabajo, lejos de los reflectores y de los discursos ruidosos, ha consistido en algo mucho más complejo: tejer confianza, formar liderazgos y conectar voluntades.
A ese liderazgo se suman dos figuras que también vienen marcando la política juvenil del Chocó en los últimos años. Por un lado, Geiler Velásquez, joven empresario del sector minero, exconsejero departamental y hoy precandidato a la alcaldía de Sipí, quien ha demostrado que el liderazgo juvenil puede trascender los espacios institucionales y proyectarse hacia escenarios más amplios de gobierno y transformación territorial.
La política juvenil que se teje lejos del ruido
No es exagerado afirmar que la credencial de Víctor Robledo en el San Juan también tiene la gran huella de Geiler, ya que su visión sobre el papel de la juventud en el departamento fue clave para consolidar los apoyos que permitieron esta elección.
Por otro lado, Alex Paternina, exconsejero departamental, líder juvenil de Cértegui y quien fue una figura juvenil clave dentro de la campaña de Sandra Palacios a la Cámara de Representantes. La trayectoria de Alex ha estado marcada por el trabajo organizativo y la defensa de los procesos juveniles en el departamento.
Lo interesante de este momento político es que no se trata únicamente de una elección individual; lo que realmente está ocurriendo es el resultado de un proceso colectivo de liderazgo juvenil que ha sabido construir influencia sin estridencias.
De hecho, distintas voces dentro del proceso coinciden en que estos tres líderes lograron incidir en la escogencia de al menos 5 de los 15 consejeros departamentales electos, lo que demuestra que su trabajo no ha sido improvisado ni circunstancial, se trata de una apuesta estratégica por fortalecer la representación juvenil desde los territorios.
La política juvenil que se teje lejos del ruido
En un departamento como el Chocó, donde históricamente las decisiones de poder suelen concentrarse en pocos lugares, este hecho tiene una lectura aún más profunda, los hilos del poder juvenil departamental también se están moviendo desde Nóvita, Sipí y Cértegui. Es una señal de que los liderazgos del San Juan están encontrando la manera de incidir en los escenarios donde se toman decisiones, y lo están haciendo con una lógica distinta: menos protagonismo personal y más construcción colectiva.
La elección de Víctor Robledo, en ese sentido, representa algo más que un nombre en una credencial, representa la consolidación de una generación de líderes jóvenes que entendieron que el verdadero poder no siempre se construye con ruido, sino con trabajo constante, alianzas estratégicas y visión de futuro. Quizás por eso este episodio político merece ser contado, porque en medio del ruido de la política tradicional, hay liderazgos que prefieren caminar en silencio, pero que, cuando llega el momento decisivo, terminan moviendo las piezas del tablero. Y esta vez, ese tablero juvenil del Chocó también comenzó a moverse desde el San Juan disperso.

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